¡HARFUCH CAZA A IRIS PEDRAZA EN ECATEPEC: LÍDER SINDICAL QUE EXTORSIONABA A TIANGUISTAS Y MOTOTAXIS!

¡HARFUCH CAZA A IRIS PEDRAZA EN ECATEPEC: LÍDER SINDICAL QUE EXTORSIONABA A TIANGUISTAS Y MOTOTAXIS!

El Sindicato del Terror: La Caída de Iris Pedraza en Ecatepec

¿Cómo es posible que un sindicato que promete defender a los trabajadores termine siendo su peor pesadilla? Esta no es una obra de ficción, sino el retrato doloroso de una traición sistemática en Ecatepec, el municipio más poblado del Estado de México. Es la historia de cómo el crimen organizado se disfrazó de protección social para desangrar a quienes menos tienen, y de cómo ese imperio comenzó a derrumbarse la madrugada del 15 de febrero de 2026.

El Rostro de la Extorsión

Ella se llama Iris Jazmín Pedraza Proal. Durante meses, fue la líder operativa, el rostro visible y la mano ejecutora de una red criminal que operaba bajo la fachada del Sindicato 25 de Marzo. Esta organización se presentaba ante el público como una defensora de transportistas, comerciantes y trabajadores humildes, pero en las calles de Ecatepec, su nombre era sinónimo de terror.

Iris no trabajaba sola. Detrás de ella se encontraba el cerebro criminal: Guillermo Fragoso Báez, alias “El Memo” o “El Jefe”. Fragoso, líder del sindicato y de la organización USON (Unión de Sindicatos), transformó las estructuras laborales en células de extorsión vinculadas a grupos de alto impacto como la Familia Michoacana y La Chokiza. Mientras “El Memo” daba discursos sobre derechos laborales y firmaba convenios con autoridades, Iris se encargaba del trabajo sucio en el asfalto.

El Reinado del Miedo en las Calles

Ecatepec es una tierra de casi dos millones de habitantes donde el comercio informal es, para muchos, la única vía de supervivencia. En este escenario de necesidad, el Sindicato 25 de Marzo encontró su botín. A través de la agrupación Silvano Pedraza (ASIP), Iris coordinaba a los cobradores que recorrían los tianguis, las bases de mototaxis y las rutas de los piperos de agua.

El método era brutalmente simple. Grupos de hombres en motonetas con calcomanías del sindicato llegaban a los puestos de trabajo exigiendo “aportaciones de protección”. Las cuotas eran asfixiantes:

  • Tianguistas: Entre 500 y 2,000 pesos semanales.

  • Mototaxistas: Hasta 5,000 pesos mensuales.

  • Piperos de agua: Hasta 10,000 pesos mensuales por el “derecho” a distribuir el líquido en zonas donde el gobierno no lo proveía.

  • Narcotraficantes locales: Cuotas de hasta 30,000 pesos mensuales para permitirles operar.

Quien se negaba a pagar enfrentaba consecuencias inmediatas. “Me dijeron que si quería seguir trabajando tenía que cooperar”, relató una víctima anónima. “Les dije que apenas sacaba para comer y me respondieron: ‘Entonces mejor no comas, pero paga’. A los cuatro días quemaron mi puesto. Lo perdí todo”.

El Operativo Quirúrgico

El rastro de sangre y dinero llegó hasta el escritorio de Omar García Harfuch, Secretario de Seguridad. Durante meses, equipos de inteligencia federal infiltraron comunicaciones y documentaron el despojo de más de 700 propiedades —casas y terrenos— que el sindicato había arrebatado a familias mediante la violencia.

El 12 de febrero de 2026, una llamada anónima a la SEMAR (Secretaría de Marina) dio la ubicación exacta de Iris. Durante 72 horas, drones y vigilancia satelital siguieron cada uno de sus movimientos mientras ella, confiada, seguía cobrando cuotas en los tianguis.

Finalmente, el 15 de febrero a las 6:40 de la mañana, las fuerzas federales actuaron. En un operativo silencioso y quirúrgico en un domicilio de Ecatepec, la Marina capturó a Iris Jazmín Pedraza Proal. No hubo disparos. Iris, al verse rodeada por 15 elementos de infantería de Marina y vehículos tácticos, simplemente alzó las manos. Sabía que su tiempo se había agotado.

Las Pruebas del Imperio

Dentro del domicilio, los agentes no encontraron grandes arsenales, sino algo mucho más incriminatorio: las libretas del horror. Eran cuadernos meticulosos con nombres, direcciones y montos. Al lado de algunos nombres había marcas rojas. “Los rojos son los que no pagaron”, confesó más tarde uno de los detenidos. “A esos se les mandaba un recordatorio especial”.

En los teléfonos incautados, las órdenes de “El Memo” eran claras: “Cobra completo o no regreses. Al que no pague, quítale el puesto”. Estas pruebas fueron los clavos en el ataúd legal de Iris. Durante su primer interrogatorio, ella intentó deslindarse diciendo: “Yo solo seguía órdenes, el que manda es Guillermo”. Sin embargo, los testimonios de las víctimas la señalaban como la persona que decidía quién sufría las golpizas y los despojos.

El Estado Actual y la Justicia

Tras su captura, Iris fue vinculada a proceso por delincuencia organizada, extorsión agravada, despojo y amenazas. Actualmente, permanece recluida en el centro penitenciario de Nezahualcóyotl bajo prisión preventiva justificada.

Por su parte, Guillermo Fragoso Báez sigue prófugo. A pesar de los amparos tramitados por su defensa, el gobierno federal ha incautado sus propiedades, descubriendo un estilo de vida rodeado de lujos, caballos de pura sangre y animales exóticos, todo financiado con el sudor de los trabajadores de Ecatepec.

La captura de Iris Pedraza ha provocado una fractura en la estructura criminal. Aunque células pequeñas del sindicato aún operan de forma fragmentada en Chalco y Teotihuacán, lo hacen con miedo, sabiendo que la protección política y la impunidad de las autoridades locales —quienes a menudo alertaban a los criminales sobre operativos— ha sido rota por la intervención federal.

Una Nueva Esperanza para Ecatepec

Para los habitantes, la caída de “La Iris” es más que un proceso judicial; es un respiro. Doña Patricia, una vendedora de tamales que fue extorsionada durante años, lo resume con claridad: “Hoy, por primera vez, siento que el gobierno sí está del lado del pueblo”.

La estrategia liderada por Harfuch ha logrado desarticular 45 de las 50 bandas principales de la zona. El mensaje enviado es contundente: no habrá tregua para quienes utilicen fachadas sociales para criminalizar la pobreza.

Conclusión

La historia de Iris Pedraza termina en una celda fría, pero la lucha por un México justo apenas comienza. Representa la erradicación de un modelo donde el derecho al trabajo se pagaba con sangre. Mientras “El Memo” continúa cercado por las autoridades, Ecatepec empieza a recuperar sus calles, demostrando que cuando el Estado responde con acción y el pueblo con denuncia, el crimen organizado pierde su poder.