Era el “CRIMEN PERFECTO”, pero GOOGLE la DELATÓ
El Dulce Sabor de la Muerte: La Envenenadora de Guaymallén
La ciudad de Mendoza, Argentina, suele ser conocida por sus viñedos y su aire tranquilo al pie de los Andes. Sin embargo, en enero de 2021, una serie de eventos en la localidad de Guaymallén desataría una de las investigaciones criminales más macabras de la historia reciente del país. Esta es la historia de Karen Leilen Oviedo, una mujer cuya apariencia de pareja devota escondía la mente de una calculadora asesina en serie.
El Final de Rolando Aquino
Todo comenzó el 7 de enero de 2021. Ángel Rolando Aquino, un hombre de 35 años, ingresó de urgencia a la Clínica Santa María. Su estado era deplorable: sufría de cólicos abdominales insoportables y presentaba una pérdida intermitente del conocimiento. Los médicos, en un primer diagnóstico apresurado, atribuyeron su condición a una intoxicación alimentaria severa.
A su lado, siempre presente, estaba su pareja, Karen Oviedo, de 32 años. Lo que llamó la atención del personal médico no fue su presencia, sino su inquietante serenidad. Mientras Rolando luchaba por su vida en la Unidad de Cuidados Intensivos, Karen no mostraba signos de desesperación, llanto o angustia. Era como si estuviera observando el desenlace de una película cuyo final ya conocía.
El 9 de enero, tras dos días de agonía, Rolando falleció. La sospecha médica se transformó en una alerta policial. Los doctores estaban convencidos de que aquello no era una simple bacteria estomacal; era un envenenamiento.

Las Gotas de la Sospecha
Cuando la policía comenzó a interrogar a Karen, ella desplegó su primera coartada. Con voz calmada, explicó que Rolando tenía manchas en la piel y que ella había comprado unas “gotas curativas” a través de la plataforma Mercado Libre. Afirmó que ambos habían tomado el remedio, pero que Rolando, en su afán por sanar rápido, había ingerido una dosis excesiva.
Sin embargo, los investigadores decidieron inspeccionar la vivienda de la pareja en Guaymallén. Al preguntar por el frasco de las supuestas gotas, Karen dio una respuesta evasiva: dijo que la empleada doméstica lo había tirado a la basura por error. Fue este el primer hilo que, al ser tirado, desmoronó toda su red de mentiras.
La policía localizó a la empleada, Claudia Cortés, cuyo testimonio fue devastador. Claudia no solo negó haber tirado frasco alguno, sino que relató escenas de una crueldad doméstica silenciosa. “Escuché a Karen obligándolo a tomar algo que él no quería”, declaró. Recordó las palabras de un Rolando debilitado y deprimido, quien le decía a su mujer: “Cada vez que me das algo, me cae mal”. La imagen de Rolando caminando hacia el baño, sosteniéndose de las paredes mientras vomitaba bajo la mirada fría de Karen, se convirtió en una pieza clave del rompecabezas.
El Historial de una Asesina
La tecnología se convirtió en el testigo silencioso que Karen no pudo silenciar. Al incautar su teléfono y su computadora, los peritos informáticos encontraron un rastro digital aterrador. En el historial de búsqueda de Google, Karen había dejado las huellas de su plan:
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¿Cuál es el veneno más letal?
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Cómo matar con veneno.
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Cómo borrar el historial de búsqueda.
Pero el hallazgo más contundente fue la confirmación de una compra en Mercado Libre: etilenglicol, un anticongelante para motores de automóviles. Esta sustancia es el arma perfecta para un envenenador: es transparente, incolora, inodora y tiene un sabor levemente dulce, lo que permite camuflarla fácilmente en bebidas como el jugo de naranja. Una vez ingerido, el etilenglicol causa fallas renales y cardíacas fulminantes.
El Fantasma de Elián
Con Karen bajo custodia, la noticia llegó a los oídos de la familia de Rolando y de su ex pareja, Soledad Guardia. Fue entonces cuando un viejo trauma resurgió con una nueva y terrorífica claridad.
En julio de 2019, el hijo de Rolando, Elián Aquino, un niño de apenas 9 años que vivía en Neuquén, había viajado a Guaymallén para pasar las vacaciones de invierno con su padre. Elián era un niño completamente sano, lleno de vida. Sin embargo, el 7 de julio de ese año, enfermó repentinamente. En cuestión de horas, fue ingresado en el hospital pediátrico Humberto Notti y falleció esa misma tarde. El diagnóstico inicial fue “trombosis cerebral de origen desconocido”.
En aquel entonces, Karen había insistido fervientemente en que el cuerpo del niño fuera cremado. Soledad, la madre de Elián, se negó rotundamente porque quería un lugar donde llevarle flores a su hijo. Esa decisión de madre permitió que, dos años después, la justicia revisara el historial clínico del pequeño.
Los peritos compararon los síntomas de Elián con los de Rolando. Ambos sufrieron trastornos de conciencia, fallas renales y cuadros compatibles con la ingesta de etilenglicol. La investigación reveló que, cinco días antes de la muerte del niño, Karen también había comprado anticongelante por internet. El patrón era idéntico. Karen no solo había asesinado a su pareja, sino que años antes había eliminado al hijo de este, posiblemente movida por un celo enfermizo.
El Juicio a la “Envenenadora de Guaymallén”
El juicio comenzó el 28 de noviembre de 2022. La defensa de Karen intentó una estrategia desesperada: presentarla como una víctima de violencia de género. Alegaron que Rolando era quien controlaba el teléfono de Karen y que él mismo había realizado las búsquedas de veneno para suicidarse. Incluso sugirieron que la cuenta de Mercado Libre de Karen había sido “hackeada”.
Sin embargo, los fiscales Fernández Guso y Claudia Ríos presentaron pruebas demoledoras. Las pericias psicológicas pintaron el retrato de una mujer con total falta de empatía, vengativa y manipuladora, capaz de planificar crímenes con una frialdad absoluta. Las búsquedas en internet coincidían exactamente con los momentos en que las víctimas empezaban a mostrar síntomas.
Soledad Guardia testificó sobre los celos de Karen, explicando cómo ella controlaba las comunicaciones de Rolando y cómo intentaba alejarlo de sus hijos, incluso alegando falsamente que su otra hija de 6 años no era de él. Para la fiscalía, el móvil estaba claro: un deseo de posesión absoluta que no admitía rivales, ni siquiera un niño de 9 años.
Sentencia y Final
El 1 de diciembre de 2022, el jurado popular no tuvo dudas. El veredicto fue unánime: Culpable.
Karen Leilen Oviedo fue condenada a prisión perpetua por el homicidio agravado por el vínculo y por el procedimiento insidioso (envenenamiento) de Rolando Aquino, y por el homicidio agravado por alevosía y procedimiento insidioso de Elián Aquino.
Hoy, la mujer conocida por los medios como “La Envenenadora de Guaymallén” cumple su condena tras las rejas en una prisión de Mendoza. El caso dejó una marca imborrable en la sociedad argentina, sirviendo como un recordatorio sombrío de que, a veces, la maldad más pura se esconde detrás de una sonrisa tranquila y un vaso de jugo con sabor a traición. La justicia finalmente llegó, pero el vacío dejado por Rolando y el pequeño Elián permanece como una herida abierta en el corazón de sus familias.