Descubrió que su ESPOSA lo ENGAÑABA con su CUÑADO y lo ASESlNAR0N

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La Traición en el Círculo Íntimo: El Trágico Destino de Igor Pereto

La madrugada del sábado 31 de agosto de 2024 comenzó como cualquier otra en el tranquilo edificio residencial de Praia Grande. Sin embargo, antes del amanecer, la calma se rompió con gritos desesperados y ruidos de forcejeos que provenían de un departamento en el cuarto piso. Los vecinos, alarmados por la intensidad de la disputa, llamaron a la administración. Tras varios intentos fallidos de obtener respuesta tras la puerta, la policía y un cerrajero irrumpieron en la escena.

Lo que encontraron fue una estampa dantesca. El departamento de Marceli Pereto estaba sumido en el caos: muebles volcados, un desorden generalizado y un rastro de sangre que guiaba a los oficiales a través del pasillo, la cocina y el comedor. En el dormitorio principal, yacía el cuerpo sin vida de Igor Pereto, un joven y exitoso empresario de 27 años. Sobre él, un pesado mueble con espejos se había desplomado, cubriéndolo de fragmentos de vidrio. En el baño, un cuchillo de cocina con restos biológicos confirmaba la brutalidad del ataque: Igor había recibido 40 puñaladas en el tórax, la cabeza y la espalda.

El Origen de una Ambición

Para entender cómo se llegó a este punto, debemos retroceder a la vida de Igor. Nacido en 1997 en el estado de São Paulo, creció en una familia numerosa y compleja. Igor era un emprendedor nato; su visión para los negocios lo llevó a fundar agencias de autos y una exitosa comercializadora de motocicletas. En este último proyecto, su socio principal era Mario Vitorino, quien no solo era su mejor amigo, sino también su cuñado, al estar casado con Marceli, la hermana menor de Igor.

En el plano personal, Igor compartía su vida con Rafaela Acosta. Juntos tenían un hijo y proyectaban la imagen de una familia sólida en redes sociales. Sin embargo, detrás de las fotos perfectas, la relación se erosionaba. El consumo de alcohol por parte de Igor y su temperamento controlador tras las crisis financieras generaron grietas profundas. En julio de 2024, tras una breve separación, intentaron reconciliarse, pero la tensión era ya insoportable.

El Triángulo de la Traición

Lo que Igor no sabía era que la traición no venía de extraños, sino de su propio hogar. Su esposa, Rafaela, y su socio y cuñado, Mario, mantenían una relación clandestina. Marceli, la hermana de Igor, también estaba envuelta en este entramado de secretos, aunque sus motivos y el nivel de su conocimiento previo serían motivo de intensos debates judiciales.

La noche del viernes 30 de agosto, las piezas del tablero se movieron de forma fatal. Igor y Mario asistieron a una fiesta familiar, mientras Rafaela y Marceli cenaban en un restaurante antes de unirse al mismo evento. Durante la fiesta, evitaron el contacto, pero la tensión era palpable. Al salir, Mario insistió en llevar a Igor en su auto. Fue durante ese trayecto cuando el sistema multimedia del vehículo mostró una llamada entrante de Rafaela al teléfono de Mario.

Ese pequeño detalle fue la chispa que incendió la pradera. Igor, al ver el nombre de su esposa en el teléfono de su socio a esa hora de la madrugada, comprendió la magnitud del engaño. Exigió ser llevado al departamento de Marceli, donde sabía que Rafaela se encontraba.

Los Minutos Fatales

Las cámaras de seguridad del edificio captaron la cronología del horror. A las 4:32 a. m., Rafaela y Marceli llegaron al departamento. Poco después, alertada por Mario sobre el descubrimiento de Igor, Rafaela huyó del lugar. A las 5:44 a. m., Igor y Mario subieron por el ascensor; en las imágenes se veía a Igor discutiendo acaloradamente, sosteniendo su celular.

Una vez dentro, la discusión se tornó física. Según la fiscalía, Igor fue emboscado. Mario utilizó un arma blanca para asestarle decenas de puñaladas mientras Igor intentaba defenderse desesperadamente. Marceli, que estaba en el lugar, afirmó posteriormente haber estado bajo los efectos de sustancias y no haber intervenido por miedo, aunque salió del edificio junto a Mario apenas 20 minutos después del ingreso, evitando el ascensor y huyendo por las escaleras.

La Fuga y la Captura

Tras el crimen, el trío desapareció. La policía emitió órdenes de arresto preventivo mientras la noticia conmocionaba a todo Brasil. Una semana después, Rafaela y Marceli se entregaron voluntariamente, alegando inocencia y miedo. Mario, por su parte, fue capturado días más tarde en una vivienda a 300 km de distancia, propiedad de un familiar de Rafaela.

En los interrogatorios, las versiones se despedazaron. Mario alegó legítima defensa, afirmando que Igor lo atacó primero con vidrios rotos. Sin embargo, los peritos forenses desmintieron esta versión: el mueble con espejos cayó sobre el cuerpo de Igor, indicando que fue empujado violentamente después o durante el ataque, no que él hubiera usado los vidrios como armas. Además, el Ministerio Público de São Paulo señaló un motivo vil: con Igor muerto, Mario se quedaría con el control total del negocio de motos y Rafaela accedería a la herencia como madre del heredero universal.

Un Final sin Retorno

A lo largo de 2025, el proceso judicial avanzó bajo la mirada atenta de una sociedad indignada. Las defensas intentaron dilatar el caso pidiendo exhumaciones y alegando estados de shock, pero el juez mantuvo la prisión preventiva basándose en la “brutalidad inusual” del acto y el intento de manipulación de pruebas.

Hoy, mientras el caso se encamina hacia un tribunal popular, el legado de Igor Pereto es una advertencia sombría sobre los límites de la maldad humana. Su muerte no fue un accidente, sino una tragedia gestada en la oscuridad de la confianza traicionada. Dos niños crecen ahora sin padre, y una familia permanece fragmentada, recordándonos que, a veces, los monstruos no acechan en las sombras de la calle, sino que se sientan a nuestra propia mesa, compartiendo nuestra sangre y nuestros secretos.

La justicia sigue su curso, pero el vacío dejado por la ambición de quienes Igor más amaba es una herida que Praia Grande difícilmente podrá cerrar.