Cada tarde, al salir de la secundaria, Tomás caminaba por las calles empedradas con su mochila colgando de un solo hombro y una flor silvestre cuidadosamente protegida entre sus dedos. No importaba si llovía, si el viento le azotaba el rostro o si el calor hacía insoportable el trayecto: ese era su ritual, inquebrantable, casi sagrado.
Cada tarde, al salir de la secundaria, Tomás caminaba por las calles empedradas con su mochila colgando de un solo hombro y una flor silvestre cuidadosamente protegida entre sus dedos. No importaba si llovía, si el viento le azotaba el rostro o si el calor hacía insoportable el trayecto: ese era su ritual, inquebrantable, … Read more