La lluvia seguía cayendo como un lamento sobre la ciudad. Los edificios se desdibujaban en la distancia, envueltos en una neblina gris. Amelia Brooks se mantenía erguida bajo la marquesina rota de la parada de autobús, empapada, temblando. Su hija, Lily, dormía en sus brazos, abrazada a un unicornio de peluche que había perdido un ojo y gran parte de su relleno.
La lluvia seguía cayendo como un lamento sobre la ciudad. Los edificios se desdibujaban en la distancia, envueltos en una neblina gris. Amelia Brooks se mantenía erguida bajo la marquesina rota de la parada de autobús, empapada, temblando. Su hija, Lily, dormía en sus brazos, abrazada a un unicornio de peluche que había perdido … Read more